UNIDAD 13: Un santo y un guerrero que no se enseñorea de sus deseos y pasiones no puede ganar al enemigo una guerra
Un santo y un guerrero que no se enseñorea de sus deseos y pasiones no puede ganar al enemigo una guerra
Un guerrero santo para poder ganarle la batalla al enemigo, primeramente debe ganarle la batalla a su propia carne, es decir, debe enseñorearse de sus pasiones, deseos y emociones Pro 16:32, Pro 25:28. Porque el que se deja dominar por su carne, procurará satisfacer todos sus deseos, y pasiones, y esto le llevará al desenfreno Pro 25:28, Éxo 32:25. Cuando nuestros deseos son legítimos Pro 11:23, puros y conforme a la voluntad de Adonay Sal 10:17, es porque nuestra carne está sometida, ha sido crucificada junto a Yahshúa Gál 5:24, es porque andamos en el Espíritu y el Rúaj de Adonay mora en nosotros Rom 8:9. Pero si nuestros deseos son similares a los de un pagano, entonces ya perdimos la batalla contra nuestra propia carne, y por eso no estamos preparados para ser guerreros santos, y enfrentar al enemigo, pues ya hemos sido vencidos.
¿Cómo sabemos que nuestros deseos son como los de un pagano? Tus deseos son como los de un pagano, si todavía deseas y comes animales inmundos Lev 20:25-26. Si todavía deseas y comes alimentos contaminados e inmundos como el azúcar de mesa (contaminada en su elaboración) Deu 14:3. Si todavía tienes novio o novia, sabiendo que no te quieres casar o no tienes la madurez y solidez económica para hacerlo Gén 29:18. Si eres mujer y todavía deseas vestirte como las impías, para provocar el deseo de los hombres. Si tienes una casa y deseas la de otro, también estás deseando la viña de Nabot 1Re 21:1-2. Si eres hombre o mujer madura y te pintas las canas, cuando Adonay enseña que las canas son honrosas Lev 19:32, Pro 20:29. En nuestra carne siempre va a estar el deseo de quebrantar los santos preceptos de la toráh, por esa razón es necesario que nos enseñoreemos de nuestra carne, de sus pasiones y deseos.
*La ofrenda que nos recuerda la importancia de controlar nuestros deseos*
El pueblo que dice ser santo hoy, solo sabe dar ofrendas de dinero, y necesita aprender de las ofrendas que Adonay estableció para nuestros antepasados para que entendieran como ser verdaderamente santos. Adonay constituyó una ofrenda diaria, para recordarle a sus santos, que era necesario cada día renunciar a sus pasiones y deseos, para vivir en castidad (moderación del placer), porque sin castidad no hay santidad. Esta ofrenda diaria que creó Adonay el Eterno se llama libación, y esta consistía en que se derramaba todos los días un litro de vino Éxo 29:39-40. Adonay creó el vino como un símbolo de todo lo que produce gozo y alegría Ecl 9:7, Isa 24:11, y de todo lo que produce placer Ecl 10:19 como las fiestas y los banquetes Isa 22:13. Pero Adonay a través de esta ofrenda, enseñó a su pueblo santo que no podían todos los días procurar la búsqueda del placer, porque eso satisface los deseos de la carne, y cuando procuramos el placer nuestra carne se enaltece y nuestro espíritu se debilita Gál 5:16-17, 1Jn 2:16. Además Adonay enseñó a su pueblo que en tiempos de juicio, como el que hoy estamos, no está bien celebrar y el procurar el gozo a través de la búsqueda del placer Jer 16:8-9, porque son tiempos de hacer duelo, tiempos de afligirse por causa de nuestras iniquidades y pecados Jer 16:10-11, porque por ellas Adonay nos está juzgando Amó 6:6-7.
Como el pueblo llamado a ser santo no quiere derramar voluntariamente libación del placer como una ofrenda diaria para Adonay (porque esa era la enseñanza de la ofrenda de libación), Adonay entonces está usando el COVID-19 para que su pueblo se abstenga del placer de comprar, del placer de viajar, de hacer fiestas y aun del placer de comer, por causa de la afectación económica global. En el caso particular de Venezuela, Adonay ha estado forzando a su pueblo para derramar mayor cantidad de placer (libación), y por tanto a desarrollar más castidad. ¿por qué? Porque no tienen gasolina para pasear, no tienen electricidad todo el día para disfrutar de su aire acondicionado, de su computador e internet, o para ver una película deseada en la televisión, y aún les ha quitado la televisión satelital. Para la mayor parte de los venezolanos, estos son tiempos de castidad, y tiempos de aprender mejor el significado de la ofrenda de libación, para que entendamos más de santidad, porque Adonay quiere un ejército santo, que le ofrezca libación voluntaria todos los días, y no a la fuerza como lo está haciendo en este tiempo por sus juicios que ha estado enviando. Adonay constituyó el ayuno como un arma para hacerle la guerra a los deseos de nuestra carne, y también para colaborar con la formación de esa virtud tan poco deseada por todos, la virtud santa de la castidad. (ver enseñanza 38).
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